Procedencia de los Recursos

Los donativos que hacen posible la realización de los “Proyectos con Rostros”, se deben a la generosidad de los miembros de la Asociación UNER, de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret y simpatizantes – colaboradores, quienes nos hacen llegar las aportaciones a través de domiciliaciones, aportaciones únicas anuales, o fruto de Jornadas de sensibilización, por las que hacen realidad el gesto de sentir como propias las necesidades de los hermanos más desfavorecidos.

Otro medio de subvención, es fruto de un laborioso trabajo de manualidades, realizado por hermanas y Marías de los Sagrarios de Palencia y Cáceres.

Además tenemos una colecta anual dedicada al Fondo Solidario cada 4 de enero, y que los centros UNER y comunidades MEN van asumiendo.

Para solicitudes urgentes, se han activado Jornadas de colectas para los fines específicos, y con el apoyo de la publicidad difundida por las redes sociales y WhatsApp, hemos logrado responder con generosidad.

Sostenibilidad de futuro:

Es principalmente, la confianza en el Corazón de Jesús, que no se deja ganar en generosidad para con sus hijos más necesitados.

La certeza que para la FER, el Fondo Solidario SMG no es un añadido a su misión, sino parte de ese «… viaje de ida y vuelta, que empieza, el de ida, en Cristo y termina en el pueblo, y empieza en el pueblo, el de vuelta, y termina en Cristo» (Manuel, González García,  Lo que puede un Cura hoy  en Obras Completas. Tomo II, n. 1884).

Y «los lazos unidos de una comunidad creyente mediante la Eucaristía, nos asigna el deber de la solidaridad recíproca y de compartir tanto nuestros bienes espirituales, como los bienes materiales con los que Dios nos ha bendecido» (Ecclesia in Africa, 52).

Hoy por hoy, si queremos dar respuesta de amor por Amor, desde el Fondo Solidario SMG, tenemos el reto y compromiso auténticamente cristiano de ir forjando esa audacia que caracterizó a San Manuel González, y le llevó desde Jesús a responder, aprendiendo a leer los signos de los tiempos que le toco vivir. Se trata de abrir nuestra mirada a la necesidad del otro e intentar borrar tanta pobreza mediante el propio testimonio y entrega perseverante, porque hoy «el pueblo tiene hambre de verdad, de cariño, de bienestar, de justicia, de cielo y quizás, sin que se dé cuenta de Dios» (Manuel, González García,  Lo que puede un Cura hoy  en Obras Completas. Tomo II, n. 1900).

Partiendo desde dentro «trabajemos, sembremos en la tierra que pisamos y en nombre de Dios, trabajémosla por Él y reguémosla con los sudores de nuestra constancia, con las lágrimas de nuestras oraciones, abonémosla con el calor de la caridad, de nuestras limosnas, cooperaciones y sacrificios… y la cosecha vendrá… cosecha llena de paz y pan para todos…» (Manuel, González García, En busca del Escondido  en Obras Completas. Tomo II, n. 2825).

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